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miércoles, 5 de enero de 2011

Pájaros rockeros que tocan la guitarra eléctrica


El mundo de la naturaleza nunca deja de asombrarme. Tampoco el del arte contemporáneo.
Es el caso de una divertida pieza artística concebida por el músico, compositor y artista francés Céleste Boursier-Mougenot. Expuesta en centros tan relevantes como el Barbican Art Gallery de Londres, consiste básicamente en repartir varias guitarras eléctricas del famoso modelo Gibson Les Paul por una sala de la galería habilitada como gran jaula aviar. Conectados los aparatos, se sueltan en ella 40 pájaros que, volando en grupos o en solitario, se posan a su antojo sobre las cuerdas de los instrumentos arrancando de ellos asombrosas melodías.
Sin duda se trata de una pieza de lo más interactiva, donde decenas de diamantes mandarines, esos populares pájaros australianos de jaula y reclamo machacón, interpretan sin saberlo (y sin molestarles) una moderna música que ellos mismos crean con sus intranquilos movimientos.
Uno de estos pájaros se empeña incluso en construir un nido en el hueco del instrumento, logrando hacer con una ramita un punteo alucinante que haría enrojecer de envidia a los guitarristas más bregados de nuestro panorama musical.
Sube el volumen del ordenador, mira el vídeo y opina por ti mismo. ¿Quién hace arte? ¿El artista o el pájaro?

miércoles, 27 de mayo de 2009

Cuando la cultura y el arte tienen forma de vísceras


El caballo Patanegra fue cogido por un toro en Las Ventas el pasado sábado, el animal corría por arena pisándose las tripas que le colgaban. Medios taurinos aseguran que el rejoneador continuó su faena consternado y que el público estaba horrorizado. ¿Cómo asumir tales reacciones en quienes pagan por ver tortura y muerte y en quien vive de ellas?.

Un caballo llamado Pata Negra corriendo por la Plaza de Las Ventas, pisándose sus tripas y arrastrándolas por la arena en sus dos huidas desesperadas: por una parte del toro al que logró esquivar demasiado tarde, cuando su vientre ya estaba abierto y el contenido del mismo desparramado; por la otra del dolor, pero ésta resultaba inútil, porque el padecimiento provocado por sus vísceras sanguinolentas cayendo desde su barriga hacia el suelo le acompañaba allí donde fuese, al igual que las cámaras que captaron tan dantescas escenas pero que posiblemente, se cuidarán muy mucho de emitir, no vaya a ser que esta vez las razones aducidas por los defensores de la tauromaquia no sean capaces de justificar tanta depravación humana.

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