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jueves, 15 de noviembre de 2012

'La Güela', la osa más veterana de Castilla y León ha muerto

 
La Güela, la osa más veterana de Castilla y León ha muerto. Vivía en el parque de Cabárceno ya que era imposible que sobreviviera en libertad. Estaba enferma, pero ha logrado todo un récord para los plantígrados, llegar a los 25 años.
La Güela era el ejemplar de oso pardo hembra salvaje más viejo de España. Desde el primer momento en el que se detectó la presencia de la osa en la montaña palentina, efectivos de la guardería y de la Junta de Castilla y León se han volcado en facilitar y alargar sus condiciones de vida.
Aún así no ha podido sobrevivir. En el último año sus condiciones de vida eran muy precarias, a penas comía y tenía grandes limitaciones sensoriales.
Una necropsia, para certificar las causas de su muerte, servirá además para realizar un estudio sobre el tipo de enfermedades que tienen los osos cuando llegan a la ancianidad.
La Güela es el ejemplo de que los osos en estas tierras palentinas morían de viejos, síntoma a su vez de la confortable calidad de vida.

lunes, 19 de diciembre de 2011

La osa “Güela” es capturada para acabar en un Zoo


¿Os acordáis de la Güela, la hembra de oso pardo salvaje más vieja de España? Esa desdentada viejilla (unos 25 años) estuvo a punto de morir este verano, pero se decidió rescatarla y recuperarla antes de volver a soltarla en el monte para ofrecerle “una muerte digna y en libertad“.
La decisión no estuvo exenta de polémica, por cuanto significaba inmiscuirse en el natural devenir de la naturaleza. Una acción que ahora sabemos no ha servido de nada, pues acaba de ser capturada de nuevo. Su muerte será finalmente en un triste geriátrico para osos, ese extraño Parque de la Naturaleza de Cabárceno donde varias decenas de los de su especie viven en manada para espectáculo de turistas.
Muchos daban por segura la rápida muerte de la Güela una vez reintegrada en el medio natural, pero se equivocaron. Contra todo pronóstico seguía vivita y coleando. Es más, recuperadas las ganas de vivir se ha pasado estos meses vagabundeando entre Cantabria y Palencia, buscando un lugar apropiado donde hibernar con tranquilidad. Muy probablemente lo habría hecho en el Valle de Liébana, donde hay comida abundante para ella y multitud de refugios para encamarse.
Todo esto lo sabíamos gracias al collar GPS instalado en su cuello y que enviaba a los técnicos de la Junta de Castilla y León su posición exacta cuatro veces al día. Pero también que su comportamiento era muy raro. Había comenzado a odiar a los hombres y a mostrar un comportamiento “a la defensiva” ante su proximidad,  fruto del trauma provocado por su captura y cautiverio temporal.
Ante el peligro de un ataque no quedó más remedio que volver a capturar a la vieja osa. Podía haber entrado con poco peso en fase de hibernación y haber sufrido una muerte dulce, mientras dormía soñando con esas montañas de los Picos de Europa por donde crió tantos y tan bellos esbardos, pero no ha podido ser así. Ahora quedará recluida en Cabárceno. Allí unos buenos servicios veterinarios garantizarán que no le falte de nada, aunque le faltará lo más importante: la libertad.

jueves, 15 de septiembre de 2011

Muerte digna para la abuela de los osos cantábricos


La abuela osa se sentía vieja, muy vieja, y un día de este verano decidió que ya no merecía la pena seguir viviendo. 25 años eran demasiados para sus debilitados huesos. Desdentada, famélica, cegata, sola y deprimida, se tumbó bajo un viejo roble de la Montaña Palentina a la espera de esa muerte tranquila reservada tan sólo para unos pocos afortunados.
Pero llegaron los hombres, esos de los que toda la vida había estado huyendo, y en vez de aprovecharse de su invalidez para rematarla decidieron ayudarla.
“La Güela” no sintió el pinchazo del anestésico y cuando despertó el bosque se había transformado en refugio artificial. Tan artificial como esas papillas energéticas que en dos meses le han devuelto las ganas de vivir, aumentando sus apenas 53 kilos en los actuales 104 kilos.
Con muy buen criterio, los responsables de la Junta de Castilla y León han decidido que el viejo animal, ya recuperado, debe volver a sus bosques palentinos. Allí ha sido liberada la pasada semana, en la seguridad de que morirá pronto pues está concluyendo su ciclo vital.
Aguantará un otoño que viene cargado de hayucos, castañas, bellotas, avellanas, moras y setas, pero quizá muera cuando llegue el invierno y se recoja en una cueva para hibernar. Nacida libre, morirá libre y feliz en esas montañas donde sobreviven apenas 30 ejemplares de la muy amenazada subpoblación oriental de oso pardo cantábrico, muchos de ellos familia suya.
La vieja osa lleva un collar con GPS que permite seguirla 24 horas al día. Sus primeros movimientos fueron cansinos. Tras ser liberada se sentó varias horas bajo una mata de roble, pues la anciana necesitaba tiempo para recuperarse del viaje y de la anestesia. Pero después demostró su buena forma física caminando dos kilómetros hasta el robledal donde pasó su primera noche en libertad.
A partir de ahora el futuro es sólo suyo. Los técnicos seguirán sus pasos pero han decidido no volver a intervenir aunque esté muriéndose. ¿Te parece justo? A mí sí que me lo parece. Morir es ley de vida y la vieja osa afrontará el trance con valentía. Porque como decía Gandhi, “la muerte no es más que un sueño y un olvido”.
En esta nota de prensa de la Junta de Castilla y León encontrarás más información sobre la vieja osa y su historia.
En la imagen superior, momento de la liberación de la osa en Cervera de Pisuerga, dentro del Parque Natural de Fuentes Carrionas y Fuente Cobre-Montaña Palentina.

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